martes, 5 de mayo de 2009

Tomemos una taza de café


Salgo de mi estado de asombro total y comienzo a pensar... ¿cómo es posible que haya podido cambiar tanto en tan solo un año que no lo veo?
El mozo se acerca y apunta mi orden, a los pocos minutos se acerca trayendo mi café, me siento torpe porque siento que Antonio me ve mientras trato, torpemente, de enfriar el café que me sirvieron, decido ignorar la sensación de ser observada y comienzo a tomar mi café... tranquila, hasta que de pronto escucho una voz que dice: Me puedo sentar contigo?

Levante la mirada y era él, no sabía cómo responder... si decirle... hola o un rotundo No!

Me quede callada y él transformo mi silencio en un acceso, se sentó conmigo, un terrible silencio nos torturó casi por 15 minutos, hasta que él se decidió hablarme, me hizo preguntas a cuales yo, como era de esperarse, tan solo respondía con monosílabos...

De pronto me dijo: Andrea, se por tus amigas que te has estado preguntando constantemente porque deje de hablarte, quería saber si eso era verdad?... 


inmediatamente pensé ... este tipo es un cretino, como se le ocurre preguntarme eso, Dios mío, es obvio... me he estado haciendo la misma maldita pregunta todos los días cuando me levanto, quería decirle: si, maldición, no sabes cómo me tortura esa duda, creo que me voy a volver loca si no me lo dices de una buena vez! …

pero le dije: NO, para nada, ¿quién te dijo eso?, están locas, hablan tonterías, si no me querías hablar tus razones habrás tenido, (me doy cuenta que quiere decirme algo pero no dejo ni que articule una palabra) , NO ME IMPORTA!! …

me mira con sus ojos tan encantadores y me dice: si tuve mis razones pero no te importan... puedo percibir un rastro de tristeza en sus palabras... pero no sé porque, pero decido ignorarlas, aunque creo sospechar porque ignoro lo que me dice, estoy enojada porque ya estamos sentados media hora con la misma taza de café, el está escribiendo sobre una estúpida hoja de papel y no me dice nada ni siquiera por compromiso “Andrea feliz cumpleaños espero que vivas un mes más” no sé por lo menos que me diga eso, pienso totalmente enojada, hasta que decido irme de ese lugar y dejarlo sentado allí.

Saco un billete lo pongo sobre la mesa, recojo mi bolso, me levanto y comienzo a caminar, como si alguien me estuviese persiguiendo. Salgo del local, no me doy tiempo, ni para fijarme en la reacción de Antonio, de pronto cuando estoy a punto de cruzar la calle... escucho su voz, que me llama, decido no voltear, fingir que no escuche nada y seguir caminando, acelero el paso lo mas que puedo pero comienzo a sentir, por alguna razón, su voz cada vez más cerca…

Me volteo, el se detiene delante mío, acerca su rostro al mío trata de rozar su labios con los míos, se aleja y me dice: Esto es para ti, no creas que lo olvide; me da un sobre sellado, se voltea y se aleja sin decir más palabras, trato de seguirlo con la mirada pero se me hace difícil, ya que se confunde entre la gente, guardo el sobre en mi bolso sin darle mucha importancia y me pongo a pensar más en su actitud, en cómo se acerco a mí; en porque cuando su aliento estaba tan cerca al mío sentí algo que nunca antes había sentido, una mezcla de amor y deseo, una formula fatal, de pronto me di cuenta, ya no podía escapar de eso que había callado por mucho tiempo…

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